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Este modelo muestra su grandioso cuerpo. Pero baja la mirada y fíjate a dónde lleva su mano

No creerás lo que esconden sus cicatrices. Era un día como o cualquier otro para Andrew Jones. Se levantó de la cama temprano, se vistió y salió a correr. El deporte era su pasión y él lo hacía todos los días. Inhalaba, exhalaba, daba un nuevo paso y volvía a respirar. Todo iba bien.

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De pronto, justo cuando dio la vuelta a la manzana, comenzó a notar que algo andaba mal. Algo estaba fuera de lugar. Algo le dificultaba respirar.



“Sentí cómo mis pulmones se convirtieron en esponjas. Era como respirar a través de esponjas”,dijo Andrew sin saber que esa extraña sensación le cambiaría la vida para siempre.
Tener dificultad para respirar alarmaría a cualquiera, pero para Andrew, un atleta dedicado, esto fue particularmente perturbador.

Luego de la corrida esa mañana, llamó a su doctor y pidió que lo atendiera. 24 horas después, acostado en la camilla del hospital, le diagnosticaron una Miocardiopatia Viral.“No sabía exactamente lo que significaba”, señaló el atleta. “Todavía me sentía muy fuerte, hacía mis ejercicios normalmente, era joven y me sentía invencible”.

Entonces, luego de la corrida, Andrew siguió ejercitando. Pero los síntomas empeoraron.

Andrew, hoy de 26 años, amaba ir al gimnasio desde que estaba en la escuela. Encontró ahí un hogar y se dio cuenta que el ejercicio lo mantenía ordenado y concentrado.
“La mejor manera de explicarlo es cuando digo que la energía está en mi sangre”. dijo Andrew.

Pero, más temprano que tarde, sus fatigas respiratorias comenzarían a debilitarlo a tal punto que pasaba más de 10 minutos sin poder pararse del piso. Luego de eso, Andrew sufrió de un paro respiratorio. Tosía sangre y nuevamente, corrió al hospital. Allí, los doctores le dijeron que necesitaba un transplante de manera urgente, o de lo contrario, podría morir.

Esto fue hace dos años.
Andrew todavía espera el transplante y, mientras tanto, tiene un corazón artificial y un marcapasos que lo mantienen con vida. Es difícil y desalentador, sin embargo, él quiere motivar al resto de las personas a perseguir y luchar por sus metas, sin importar el obstáculo que se presente.
Cómo puedes ver, Andrew no oculta las cicatrices producto de las operaciones a las que ha sido sometido. Tampoco oculta su marcapasos ni el tubo que sale de su estómago.
En vez, el quiere que esas mismas cosas sean las que inspiren a otros a lograr sus propósitos, cualquiera que estos sean. Al lugar que va, Andrew camina con una mochila. Al interior está la maquina que bombea la sangre que lo mantiene vivo. Su corazón no puede hacerlo por sí solo.


Esto es una lección para todos. A veces nos quejamos por cosas tan cotidianas y superficiales que olvidamos el dolor ajeno. Hay cosas mucho peores que las que nos pasan a nosotros. Y debiéramos estar agradecidos por lo que tenemos.

fuente//ideas y mas