Ella atendía a diario a este viejo gruñón sin quejarse. Pero cuando él fallece, ella descubre quién es en realidad - Meta España

lunes, 28 de noviembre de 2016

Ella atendía a diario a este viejo gruñón sin quejarse. Pero cuando él fallece, ella descubre quién es en realidad

Muchos de nosotros hemos trabajado alguna vez en el sector de la hostelería, ya sea de camarero, de recepcionista, en una tienda o en un mostrador, y nos hemos visto obligados a atender a gente de todo tipo a lo largo del día. Normalmente la gente suele ser amable, pero, desgraciadamente, siempre existe la excepción... y no es nada fácil mostrarles una sonrisa cuando se empeñan en convertir tu día en una pesadilla.

Precisamente por eso, lo que hacía Melina Salazar tiene mucho mérito. Ella tuvo que enfrentarse al mayor reto posible en la profesión de camarero: servir a un señor que no paraba de quejarse por todo. Pero Melina lo hizo siempre con una sonrisa en el rostro. Ella fue la única camarera del restaurante Luby's en Brownsville, Tejas (Estados Unidos) que aceptó servirle, mientras los demás trabajadores se negaron.
El señor en cuestión era Walter “Buck” Swords, un veterano de guerra de 89 años que había participado en la II Guerra Mundial. Walter era de todo menos un abuelito entrañable: quisquilloso y cascarrabias, que llegaba a veces a insultar a aquellos que intentaban tomarle el pedido. Era la pesadilla de las camareras del restaurante, al que iba casi a diario.

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Pero ahí estaba ella, todos los días. Armándose de paciencia, Melina Salazar tomaba nota de sus pedidos sin quejarse y le llevaba la comida exactamente como él la había pedido: muy caliente, tanto que incluso podía quemarse la lengua. A pesar de su mal carácter, la camarera le servía siempre con su mejor sonrisa.





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